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El ‘Contador’ tuvo que parar

Por: Antonio Pulido (Estudiante de periodismo deportivo, vecino de Mancha Real)

No pudo ser. Alberto Contador no pudo revalidar su título de ganador del Tour de Francia por cuarta vez. El cansancio propiciado por el Giro d’Italia, la maltrecha rodilla derecha que le ha frenado en numerosas ocasiones y las múltiples caídas sufridas en los primeros días contagiaron el ambiente de pesimismo e impotencia, condenando al madrileño hasta la quinta plaza, puesto muy alejado al que su ‘status’ estaba acostumbrado.

El Tour no empezó nada bien hace tres semanas, el equipo de Contador, Saxo Bankr, recibió por parte del público francés una oleada de silbidos y pitos que ya anunciaban un Tour movidito en torno al de Pinto. Estas sensaciones fraguaron en las primeras etapas.La primera semana de la ronda gala estuvo marcada por las numerosas caídas que sufrieron los ciclistas en etapas no muy peligrosas, muchas de ellas eran llanas y las aglomeraciones de los competidores creaban ciertos embudos en algunas zonas. Los nervios hacían acto de presencia entre los corredores, en cuyo ‘maremagnum’ se incluían ciclistas noveles en la ‘Grande Boucle’, favoritos (todavía no se decidía nada) y un negro, el primero que corría la vuelta gala: Yohann Géne.

Si el Tour ya no comenzaba de buena manera tras la sinfonía dedicada en la presentación de Saxo Bank, no iba a continuar así para Alberto. La consecución del ‘maillot’ amarillo no es un camino de rosas, pero Contador comenzaba a clavarse cada una de las espinas del tallo en los primeros días. En la primera etapa de la competición ya acaeció el primer problema: A escasos diez kilómetros de la llegada a meta, un despistado aficionado provocó una caída y Contador, involucrado, perdió un minuto y catorce segundos con los favoritos. Primera piedra en el camino hacia los Campos Elíseos. La piedra número dos no se hizo esperar, al día siguiente, en la contrarreloj por equipos, volvió a ceder 40 segundos. Alberto notaba que la factura del Giro comenzaba a hacer mella en él y depositaba la presión sobre otros: “Ahora los favoritos son Andy y Cadel”.

No fue hasta la cuarta etapa cuando Contador comenzó a mostrar algo de ambición. Casi consigue la victoria de etapa y, además, recortó 8 segundos a su máximo rival, Andy Schleck. El noruego Hushovd se consolida en el maillot amarillo y Evans se erige como un rival sólido en la general. Las piernas todavía no sufrían y ningún favorito quería arriesgarse o tomar la iniciativa, era un Tour de estrategias, un Tour en el que Alberto no se sentía cómodo, se veía desde atrás ‘obligado’ a reducir diferencias. El jefe de filas de Saxo Bank, acostumbrado a atacar para sentenciar las grandes vueltas, se encontraba ante una situación diferente en la que la voracidad de ataque asomaba tras la parsimonia de los rivales.

Pasaban las etapas y las clasificaciones no variaban en exceso. Hushovd mantenía el amarillo mientras Cavendish se centraba en ganar etapas al sprint por delante del grupo de favoritos, siempre juntos a la hora de cruzar la meta. Pesos pesados de la ronda como Leipheimer, Vinokourov o Horner decían adiós tras desafortunadas caídas. La primera victoria española llegó gracias a Luis León en la novena etapa, la que sirvió para que Voeckler recogiera el testigo y defendiera con uñas y dientes su condición de líder.Las etapas pirenaicas estaban cercanas y la expectación por la actuación de los favoritos era evidente. L’Equipe, periódico francés, amenizó la jornada de descanso para publicar cierta información que sopesaba que Contador podría retirarse de la carrera en poco tiempo. Alberto desmintió dicha información, afirmando que no se irá hasta que consiga llegar a Paris. Nuevas nubes se cernían sobre el cielo del líder de Saxo Bank, veía cómo su rodilla se resentía y podría no afrontar con garantías la entrada a los Pirineos: supuestamente, su terreno.

Coincidiendo con la entrada de la montaña en el Tour, se empezaban a esclarecer algunas dudas. Cavendish se confirmaba como el mejor esprinter de la actualidad y Voeckler asume que, probablemente, no vista de amarillo tras el paso por los Pirineos. Samuel Sánchez se ofreció a salir en ayuda de Contador y, ¡vaya que si lo hizo! Ambos formaron una gran dupla. Atacaban juntos, descendían juntos y llegaban a meta juntos.

Precisamente, en la victoria de Samual Sánchez en la duocédima etapa, Contador cedió 13 segundos frente a Andy Schleck tras un pequeño repecho. “Se nota el cansancio del Giro”, lamentaba el madrileño al llegar a meta. El paso ‘pirenaico’ decepcionó en gran medida a la afición. Los ataques fueron muy escasos y las posiciones conservadoras de los favoritos despertaban las críticas de los seguidores. No hubo cambios y, sorprendentemente, Voeckler salía de la montaña como líder. Algo ocurría en este Tour, demasiada observación y poca acción, que dan como resultado poro espectáculo.

Pronto llegaríamos a la parte caliente de la competición y la situación rezumaba misterio. En la decimosexta etapa, por fin, Alberto Contador tiró de galones y atacó en el último puerto de la etapa para arañar 18 segundos al líder, Voeckler, y a Frank Schleck, además de más de un minuto (1’06”) al pequeño de los hermanos luxemburgueses. Sin embargo, no pudo sacar ventaja a Evans, quien le sacó tres segundos. El ataque pilló a todos por sorpresa y mandó un aviso a los favoritos. Se presumía un día tranquilo y terminamos con una etapa en la que la ‘Grande Boucle’ se ha abierto más que nunca. Evans se benefició de la valentía de Contador y Samuel Sánchez ayudó al pinteño, los tres formaron el grupo de la escapada de gallos.

Al día siguiente, un nuevo ataque de la dupla de este Tour, Alberto y Samu, volvió a dar un toque de atención a los favoritos, aunque no fructificó en forma de ventaja temporal. Sin duda, todo esto sirvió de preparación hacia una de las etapas más extrañas del Tour de este año, la número 18: Andy Schleck decidió realizar un ataque un poco tempranero ante la impasividad del pelotón, que decidió no acelerar el ritmo. Andy Schleck aprovechó la quietud de sus adversarios y fue aumentando la ventaja poco a poco hasta llegar a meta con más de tres minutos de ventaja sobre el ‘gallinero’. Contador despedía el Tour con una imagen no muy dulce y con la sensación de que el Tour se escapaba a medida que Schleck pedaleaba. Todo se decidiría en la contrarreloj de Grenoble entre Evans y Andy.

Cadel Evans consiguió su primer Tour de Francia (y también el primero para Australia) tras doblegar ampliamente a Andy Schleck en Grenoble. El australiano se coló en una fiesta donde no estaba invitado y fue el rey. Contador fue quinto el Tour de Francia 2011 expiraba entre sensaciones ambiguas, un Tour interesante, pero a medias. El podio lo completaban los hermanos Schleck, mientras que los maillots se repartían de la siguiente forma: la montaña, para Samuel Sánchez; el blanco, para el joven Rolland, y el verde, para Cavendish.

Y es así como, tras tres Tours de Francia, dos Giros d’Italia y una Vuelta a España, el contador paró. Ahora sólo cabe recargar las pilas de la máquina para próximas hazañas…y a seguir contando.

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