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Sucedió hace….La mili, un tiempo duro pero con buenos recuerdos

Grupo con José Carrillo en la mili en los años 20

Comenzamos nuestra sección de esta semana en Mirando al Pasado, haciendo un poco de historia y recordando el comienzo del servicio militar obligatorio más conocido entre todos como el periodo de “la mili”.  Entre 1770 en el que Carlos III comenzaba, hasta el año 2001, que  el gobierno presidido por José María Aznar, decidió acabar con él, y pasar a un ejército totalmente profesional, han pasado más de 230 años, en los que la mili tuvo muchos cambios, tanto  en el tiempo de estancia en filas, como en la forma de desarrollarse. Son muchas historias las que hemos escuchado de nuestros mayores contando su paso por esta etapa de la vida, contando lo dura que fue, pero que siempre ha permanecido en la memoria como un tiempo con buenos recuerdos. Tenemos algunas fotografías que nos han ido llegando y nos hemos decidido por hacerle otro artículo para contar un poco lo que eran aquellas vivencias.

La primera imagen que tenemos corresponde a los años 20, donde el uniforme como podemos ver iba acompañado de una gorra redonda y con unas bandas en todo el perímetro. En aquellos años gobernaba España el General Primo de Rivera, y el servicio militar obligatorio estaba en dos años, pasando a la mitad de este tiempo en el año 1930. La foto fue tomada en Madrid, donde un grupo de soldados, posaron ante la cámara, y donde aparece un vecino de Mancha Real , José Carrillo Gámez, padre del que fuera Alcalde de Mancha Real Francisco Carrillo y de Virtudes que desgraciadamente falleció hace pocas semanas. (Aparece en la foto, a la izquierda de la imagen, el segundo, en la fila de arriba).

Años 40 en San Roque

Al acabar la guerra civil, se dictó la ley de Reclutamiento y Reemplazo que establecía un servicio militar de 24 años que se contaban a partir de entrar en caja a los 20 años de edad del futuro recluta, hasta los 44 años que obtenía la licencia absoluta, aunque el servicio activo comprendía una media de dos años. En aquellos tiempos, muchos de los que habían  estado en la guerra, al volver, se encontraban con que tenían que ingresar en filas para cumplir con esta ley, con lo que una parte de su juventud la pasaban en el ejército. En la foto que mostramos, vemos a un grupo de aquellos soldados en los comienzos de la década de los 40 en la zona de San Roque (Cádiz) en la que aparece Miguel Cobo (el panadero) con varios compañeros y con el pueblo al fondo, en unos de los pocos descansos de los que disponían en los cuarteles.

En la mili en Ceuta 1960
En la mili en Ceuta 1960

En las siguientes décadas, en los lugares donde estaba la caja de reclutas, los días en que se medía a los “mozos”, y después en el sorteo de destinos, se formaban grandes movimientos de jóvenes que les tocaba por reemplazo presentarse para prepararse a entrar a filas. En el sorteo previo a la incorporación, había una gran expectación por ver el lugar donde el recluta comenzaría con los tres primeros meses de “instrucción”. En estos sorteos siempre había un poco de miedo entre los jóvenes hasta saber su destino, ya que los más temidos eran el Sahara, Ceuta, Melilla o las Islas Canarias. En uno de estos lugares fue donde se tomaron la foto que mostramos, concretamente en Ceuta en el año 1960, en el que un grupo de vecinos de Mancha Real, en el horario que disponían de paseo por la ciudad, se tomaron la instantánea en la que aparecen entre otros, vestido de paisano  Francisco más conocido por “Francisquillo el panadero”, a su derecha era Manolo “el pancho” y a su izquierda Lorenzo y un poco más adelante Juan (el de los piensos). En los años 60, la mili duraba una media de 18 meses en activo.

Damián en 1964
Esteban “porricas”

La Base Militar Álvarez de Sotomayor situada en el pueblo almeriense de Viator, fue durante muchos años el primer destino de los reclutas que se incorporaban a filas y que iban durante tres meses aproximadamente para el periodo de instrucción. En este campamento se encontraban el CIR 6 que acogía a los soldados que después de este primer periodo, irían destinados a distintos lugares de Andalucía Occidental, y el CIR 17 que era para aquellos que su destino sería Melilla. Para los miles de reclutas que llegaban cada trimestre, el lugar escogido para sus salidas del campamento el domingo que tenían libre, era Almería capital, ya que el pueblo de Viator más cercano, era pequeño y no podía acoger al número de jóvenes que albergaba este acuartelamiento. Para el control de todos estos soldados, había un cuerpo que era muy respetado por todos ellos, y que era la Policía Militar,  que se encargaba de que en los lugares de concentración de los reclutas, no hubiese ningún problema. En la imagen vemos al cabo de la policía de este cuerpo en 1964, es Damián Merino. Vemos en la siguiente foto a Esteban “porricas” en una de aquellas maniobras que se hacían casi a diario subido en una de las bonitas Vespas de los años 60.

Grupo con Bernabé y Manolo en Viator

Los reclutas, eran fácilmente reconocibles por el corte de pelo “al cero” que les hacían cuando llegaban. Otra de las formas de reconocer al recién llegado era por la ropa que estaba nueva, a diferencia de los soldados que ya llevaban más tiempo y que se habían quedado para hacer la totalidad de la mili en este campamento. Los más veteranos se reconocían ellos mismos con el nombre de “abuelos” y siempre se alardeaba del tiempo que llevaban con el uniforme, dando de vez en cuando, alguna que otra broma a los reclutas o “guripas” como se les llamaba. Por las tardes y una vez que se acababan las tareas, era el momento de dar una vuelta por la salida del campamento, que había algún bar, donde se solían reunir los compañeros del mismo pueblo o de otros, ya que se hacían amistades con los que compartir penas y alegrías y por las tardes, puesto que no se podía salir del campamento entre semana, los reclutas se juntaban en aquellas zona de la entrada que había varias tascas como el grupo que vemos en la foto entre los que estaban, a la derecha de la imagen Bernabé Molina, a su lado estaba Manolo Muñoz (Dispapel) además de dos compañeros más.

En Cerro Muriano 1972
En Cerro Muriano 1972

Otro de los campamentos donde más soldados del pueblo fueron a hacer el periodo de instrucción en aquellos años fue el CIR 5 de Cerro Muriano y el 4 de Obejo que estaba muy cerca del anterior, incluso compartían el  campo de maniobras y la explanada para la jura de bandera. Cerro Muriano estaba a unos 30 Kms de Córdoba capital, por la  carretera de Badajoz, y era impresionante ver por las tardes, la cantidad de soldados andando por la cuneta hacia el pueblo y viceversa, ya que el acuartelamiento estaba relativamente cerca de la localidad. Los fines de semana este mismo camino era recorrido con el traje de paseo y el “petate” al hombro para hacer “auto stop” y esperar que algún conductor caritativo le pudiese llevar al menos hasta la capital. La foto que mostramos fue tomada en 1972 en la puerta de la compañía, donde Emilio Alcántara pasó el tiempo que estuvo en el CIR, junto a él estaban varios compañeros. Siempre hubo una frase que decía que los mejores amigos fueron los de la mili.

En Sevilla en el año 1949

Acabamos con una fotografía tomada en 1949 en una década de los 40 que en España fue muy complicada tanto en el ejercito como en la gente civil, y donde la mili duraba una media de 18 meses. La imagen la hizo un fotógrafo profesional en su estudio en Sevilla que es donde estaban los cuatro soldados mancharrealeños que vemos. A la izquierda vemos de pie a Pedro Cobo (vive en calle la Zambra), a su lado sentado era Ildefonso Herrera apodado el “mejicano” que en los años 60 se marchó a Barcelona donde permaneció hasta su muerte junto a su esposa Asunción, el siguiente que estaba de pie era Martín Jiménez conocido como “Martín el del camión” que falleció hace pocas semanas, y el cuarto que estaba sentado es Pepe Díez antiguo socio de Terrazos Lodi.

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