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Sucedió hace….Los antiguos negocios de nuestro pueblo

El Bolo con su Ford A
El bolo en su taller

Mancha Real siempre ha sido un pueblo con mucha visión para los negocios, ya desde comienzos del siglo pasado había comercios que fueron pasando de padres a hijos y que luchando contra las adversidades y las diferentes crisis que no fueron llegando, algunos de ellos aún subsisten. Otro por el contrario y debido al cambio importante que se fue dando a lo largo de los años, fueron desapareciendo cuando sus dueños se jubilaron. Hemos recogido esta semana, algunos de aquellos negocios que quizás la mayoría recordemos o conozcamos con sus actuales dueños.

Muchos recordarán el taller mecánico del “Bolo” situado en la calle La Parra, frente a la antigua plaza de toros y en la que siempre había en la puerta varios coches esperando a ser reparados. Juan Antonio Fernández que era su nombre, al ser un fantástico mecánico le gustaban los coches de distintas épocas y tenía de su propiedad varios de ellos que eran verdaderas reliquias. Cuando se jubiló le podíamos ver conduciendo desde un 2 CV azul que tenía hasta la popular “diligencia de Mancha Real”, un coche antiguo al que le hizo una bonita restauración. También poseía un Ford A de los años 30 con el que paseaba con amigos o con sus nietos como vemos en la foto.

Taller de motos de Esteban

Como decíamos anteriormente, en Mancha Real siempre hubo muchos talleres de reparación de vehículos, tanto de coches como de motos, dado que las mecánicas eran en las décadas de los 60, 70 y 80 de las clásicas, con motores de carburación con las averías frecuentes del chiclé del carburador, las bujías o la bomba de la gasolina, que siempre se llevaba al mecánico de turno que con su experiencia y su habilidad, hacían que los vehículos volviesen otra vez a funcionar. Con la llegada de la inyección y sobre todo de la electrónica, muchos de aquellos tradicionales talleres fueron desapareciendo y los que quedaron, la mayoría se asociaron a servicios oficiales de marcas que eran las que tenían los medios y herramientas para los nuevos tiempos. Uno de los talleres montados en la década de los 60, fue el de motocicletas de Esteban Martínez, mas conocido como “porricas” en la carretera de Jaén, un establecimiento que estuvo en la reparación de motos y herramientas de los agricultores como las motosierras, hasta su jubilación. En la foto le vemos en la puerta de su taller, mirando una de las motos averiadas que le llegaba.

Pablo Planet y Luisa preparando pan
Pablo Planet y Luisa preparando pan

En la actualidad, sus hijos Sebastián y Paco siguen con la tradición y en el mismo local mantienen el taller de reparación de motos y todas las herramientas a motor de los agricultores.

Las panaderías a lo largo de los años siempre fueron negocios familiares, pasando los maestros panaderos toda su sabiduría en el arte de hacer un buen pan, a sus hijos que muchos de ellos seguían en este trabajo que requería muchas horas y el sacrificio de estar toda la noche preparando el pan que se vendería al día siguiente. Vemos en la imagen a Pablo Planet y a su esposa Luisa junto al horno, sacando con aquellas palas largas los panes y “bollos” que eran los mas vendidos en la época. Actualmente la panadería Planet continua de manos de su hijo Andrés y su familia y todos los días podemos ver sus productos en el reparto diario o en cualquiera de sus establecimientos.

Francisco el sacri con su furgoneta Citroën
Francisco el sacri con su furgoneta Citroën

La mayoría de vecinos de Mancha Real conoce a Francisco “el sacri”, un apodo que le pusieron sus amigos por estar un tiempo desempeñando el cargo de sacristán de la iglesia de San Juan Evangelista. Francisco compaginaba su trabajo en la iglesia, con el reparto de bebidas a las tiendas y bares del pueblo siendo algunas marcas de las que representaba, de las mas consumidas por los vecinos, como las gaseosas Sanitex, La Inesperada o el “Frufrú”, la cerveza El Águila o la leche Cervera. Los comienzos en el reparto fueron con un motocarro de tres ruedas, pero al poco tiempo ya adquirió una furgoneta Citroën AK-350 matriculada en 1968 y que vemos en la foto en una de las muchas excursiones que los domingos hacía con grupos de jóvenes con los que tenía amistad. A Francisco le podemos ver actualmente por las calles del pueblo con su pequeño triciclo con motor eléctrico y en plena forma.

Andrés Guzmán con sus ayudantes
Andrés Guzmán con sus ayudantes

Uno de los negocios que siempre fue artesanal y seguirá siéndolo, es el de carpintero, que aunque en la actualidad las máquinas y herramientas ayudan mucho, al final es el toque del maestro el que hace que un trabajo esté bien hecho. En nuestro pueblo siempre hubo muy buenos carpinteros, y en los 60 y 70 podías ir por la calle paseando y escuchar en las casas donde había un taller de carpintería, el serruche o los golpes del martillo haciendo muebles artesanalmente. Por aquellos años, los armarios, camas, cómodas o muebles de los que se iban a casar, eran encargados al carpintero y el maestro junto con sus aprendices se ponían manos a la obra para que estuvieran acabados en la fecha pactada. Este era el caso de Andrés Guzmán Godoy (“chaparro”), al que vemos en su taller ubicado en su casa, en la esquina de la calle Juan Castillo con calle la Cruz, en la década de los 60. Junto a él vemos a su madre y a sus ayudantes Juan Vergara, Antonio Mérida y Pablo, dándole forma a una moldura de un armario.

Bar Chacón mediados de los 50

Los tiempos de “ligueras” al medio día y por la noche en los establecimientos que en aquellos años 50 y 60 eran en pequeñas tabernas, sin apenas lujos y donde acudían diariamente sobre todo los hombres a beber su vaso de vino blanco de los Morenitos, o el botellín de cerveza del Alcázar. En aquellos tiempos, estaba mal visto el que las mujeres entrasen sin sus novios o maridos en los bares, siendo estos, lugares de reunión en los que todavía no se había popularizado el tomar raciones. Vemos en la fotografía uno de los bares mas populares durante los 30 años que estuvo abierto al público, nos referimos a “Chacón”, un establecimiento que comenzaba su andadura a mediados de los 50, al poco tiempo de contraer matrimonio Antonio y Lola, sus dueños durante tres décadas. Antonio “chacón” que es como le llamaban todos sus clientes, tuvo su taberna en las Callejuelas Altas, frente a la ferretería de Luismi, logrando junto a su esposa a los que vemos en la foto con un cliente, Blas “capachetas”, obtener una gran aceptación entre sus clientes, siendo sus tapas de las mejores del pueblo.

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