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Sucedió hace…Antiguamente la compra diaria se realizaba en el “Mercao”

Isabel Juana y María en el mercao

Los nuevos tiempos que fueron llegando a los hogares españoles a partir de la década de los 80, tanto en grandes ciudades como en pequeños pueblos, hizo que se prodigaran los modernos supermercados y las grandes superficies en todos los puntos de la península, haciendo que las pequeñas tiendas de comestibles que habían sido la referencia en las compras diarias así como los mercados de abastos, fueran perdiendo poco a poco el protagonismo que tuvieron en años anteriores. Nosotros en nuestro afán de seguir recogiendo lo que fueron aquellos años, donde se compraban casi todos los alimentos a “granel” y en los que se tenía un trato mas cercano entre el vendedor y su cliente, hemos querido recordar algunas de las vivencias que se daban a diario en nuestro antiguo “Mercao de Abastos”.

Juan Vicente y Petra
Juan Vicente y Petra

Durante muchos años las amas de casa de Mancha Real, hacían su visita diaria a la “plaza”, que es con el nombre con el que se conocía el mercado de abastos. Este recinto tenía dos entradas por las que podías acceder hasta los puestos de venta, una estaba en la calle San Marcos o como se conocía entonces como calle de correos. Al entrar lo primero que encontrabas a la derecha, era la churrería de Alfonso y de Rosario, que era de parada obligada al terminar la compra, para llevar aquellos deliciosos churros que con el olor que desprendían ya apetecía ir comiendo por la calle.

Rosa con sus frutas y verduras
Rosa con sus frutas y verduras

Al final del pequeño túnel, se subían unas escaleras que llegaban a un rellano en el que María Dolores despachaba también sus ricos churros en un pequeño puesto al que diariamente se desplazaba. Junto a ella, había varios apartados que la mayoría de las ocasiones eran utilizados por hortelanos que venían a diario a vender sus hortalizas. En el siguiente paso te encontrabas con dos “piletas” de agua, una a cada lado que las utilizaban mayormente los vendedores, estando en el recinto principal, los puestos centrales utilizados por los vendedores de frutas y verduras, siendo muchos de ellos vendedores fijos y otros los utilizaban en días alternos. De los vendedores mas conocidos que ocupaban la parte del centro recordamos, a los “Alcoleas” que aparte de tener venta de frutas, al ser una familia muy numerosa, eran varios los hijos que vendían a diario, frutas o pescao. Otros a los que recordamos en esta parte central era Juan Vicente y su esposa Petra que les vemos en su puesto de fruta, o Rosa Gutiérrez que la vemos en otra de las imágenes vendiendo sus frutas y verduras.

Miguel "chichotero"con sus hijos
Miguel “chichotero”con sus hijos

Sabiendo que nos dejamos a muchos que traeremos en otras ocasiones, enumeramos a otros que eran muy conocidos en los años 60, como Justo Morales “pichico”, los “cabetes” y un poco mas adelante en el tiempo, “Macario”. En los laterales estaban las carnicerías, como las de Martín Ruiz “el perlo”, Miguel Jiménez “el chichotero”, “Juanico” y su hijo Juan Olid o Martín Muñoz, que vendían las carnes de los animales que sacrificaban el día anterior en el matadero local. En la foto vemos a Miguel el “chichotero” en el año 1957, con sus hijas Rosario y María y su hijo pequeño Manolo.

Cuartillo de Miguel Jurado
Cuartillo de Miguel Jurado

Era tal la actividad del mercado, que no había puestos suficientes para los clientes y vendedores, siendo muy visitados los famosos “cuartillos” que había enfrente de la entrada de la calle de la Zambra, donde podíamos encontrar a Sérbulo, a Julio “tarchuelas” que vendía comestibles todos ellos a granel, con aquellos sacos de garbanzos, lentejas o alubias que ponía en la puerta. También estaba el “cuartillo” de Miguel Jurado, que vendía utensilios de cerámica como lebrillos, “tinajones” o cántaros. En la época de las “matanzas” traía gran cantidad de cebollas a granel para su venta en campaña, y le vemos en la fotografía junto a un gran montón de ellas con Antonio el de la “espartería, y los niños Pablo, Francisco y Andrés.

Juan A. "el torero" en los 60
Juan A. “el torero” en los 60

Las aceras de la calle La Zambra alrededor del mercao eran utilizadas para montar los puestos de los que llegaban a diario y no tenían espacio en el interior. Allí podíamos ver a los hortelanos locales o a los “guardeños” y “torreños” que varios días a la semana, llegaban con sus hortalizas frescas a venderlas. En el tiempo de las campañas de “melones” que era cuando llegaban los calores, podíamos ver en la acera que pega a la iglesia, grandes montones de esta fruta, que normalmente vendían los “alcoleas” como vemos en imagen, que dos de las hijas mayores, María y Isabel Juana, estaban con aquellas “balanzas” que en un lado se ponían las pesas y en el otro, el artículo que se quería vender. En la siguiente foto vemos a otra persona que se dedicó a la venta de frutas, nos referimos a Juan Antonio Jurado mas conocido como el “torero”, que aunque comenzó con su padre Miguel vendiendo recipientes de cerámica y luego se dedicó al transporte, poco a poco fue pasando a la fruta, en la que estuvo hasta su jubilación. Su negocio lo siguió su hijo Miguel Ángel, siendo en la actualidad con el nombre de “Frutas el Torero”, un referente en Mancha Real, en la venta de frutas y verduras.

Tomás despachando en su puesto del mercao

En la foto vemos en los años 60 a Juan A. Jurado delante de un gran montón de melones, acompañándole muy joven, uno de los hijos de Juan Vicente y Petra.

Otro puesto como se aprecia en la foto era el de “Tomás” el de la tienda, una persona que estuvo en este lugar hasta su jubilación y que le vemos atendiendo a un cliente pesando seguramente garbanzos o alguno de estos comestibles que se vendían a granel y se liaban en papel de estraza, que era imprescindible en las tiendas de aquellos años.

Martin Ruiz en el Mercado de Abastos en 2013

Como decíamos al comienzo, el mercao comenzó su declive con la llegada de los grandes supermercados, abandonando poco a poco los puestos que habían sido un referente durante muchos años y quedando unos pocos que intentaron seguir con esfuerzo y a base de tener productos que no era fácil encontrar en otros sitios. En el año 2012 se hizo una gran reforma por parte del Ayuntamiento para intentar revitalizar las compras en este histórico recinto, dejando solo la entrada de la calle de la Zambra, y reduciendo el número de locales a una docena aproximadamente.

Mercao en el 2013
Mercao en el 2011

En la actualidad hay pocos de estos ocupados, a la espera del nuevo Plan de Reactivación que la Concejalía de Empleo y Desarrollo Local ha puesto en marcha para conseguir que el pequeño comercio tenga también su espacio y volvamos a ver como las gentes del pueblo vuelven a recuperar un lugar tan importante en la vida diaria como fue el “antiguo mercao de abastos”.

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