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Sucedió hace….Trabajos y oficios olvidados con el tiempo

Fábrica de fideos “Pastas Maru” en 1966

Esta semana en Mirando al Pasado queremos hacer un repaso por muchos de aquellos trabajos y oficios que en el pasado se hacían a diario y que unos llegaron a perderse por los cambios de los tiempos, y otros siguen pasando de padres a hijos, modernizándose y desarrollándolos con maquinaria y utensilios  más modernos.  En la mayoría de las fechas de cada una de las imágenes, se estaba pasando en la sociedad unos años difíciles, pero esto se sobrellevaba bastante bien ya que la gente se relacionaba más entre si y se tenían otras vivencias y valores que hoy en día apenas se dan, como el tratamiento entre vecinos, los juegos de los niños en la calle o el simple paseo de la gente por los lugares de ocio en los domingos y festivos.

Comenzamos con una imagen correspondiente a la mitad de la década de los 60, en un trabajo no habitual en aquellos tiempos en nuestro pueblo, por ser una empresa donde la mayoría de sus trabajadores eran mujeres; nos referimos a “Pastas Maru” o “la fábrica de fideos” como se le conoció durante el tiempo que estuvo funcionando y dirigida por Pedro Ramírez. Como decíamos no era muy habitual ver a mujeres trabajando en una fábrica y esto da mucha importancia a la imagen que mostramos, donde en el año 1966 vemos a María, Juani, Remedios, Mari Paz y Pepe, junto a la máquina donde fabricaban las distintas pastas que eran conocidas por su gran calidad en todos los lugares donde llegaron a comercializarse.

Juan M. Torres repartiendo yeso en los 60

 Un gremio muy importante hace años, por ser uno de los pilares en los que se asentaba la construcción de viviendas, eran los “Yeseros”. El yeso en la actualidad se utiliza tanto en las reformas, como en la construcción de nuevas viviendas, pero la mayor parte es para enlucidos, sin embargo en el pasado era una materia prima  usada para casi todo en estos trabajos. En los años 60 había 3 yeserías en nuestro pueblo, una era de la familia Salido, que estaban ubicados en la carretera, junto al campo de fútbol, otra de los “chilanqueros” situada en su casa donde actualmente se encuentra el bar Alameda, y la tercera era de la familia Torres, que era regentada por el padre Andrés, y su hijo Juan María, que también se dedicaba al reparto del yeso a domicilio con aquel pequeño carro tirado por la borriquilla que vemos en la foto, en la calle Maestra.

En la sastrería del “chucho”

 Los sastres son una profesión que en la actualidad, la mayoría de los que existen, se dedican a la alta costura o viven en grandes ciudades que les permite seguir con el corte y confección de las prendas a medida, una practica que hasta que se comenzaron a vender las prendas por tallas en las tiendas y grandes almacenes, era lo habitual. En los años 50 y 60 podía haber en Mancha Real casi una decena de sastres, todos ellos con buena fama y que eran los que confeccionaban las prendas que se hacían los vecinos del pueblo, los mas pudientes con telas de mas calidad, y la gente con menos poder adquisitivo, con ropa mas económica pero echa igualmente a medida. Uno de aquellos sastres en los años 50, fue J. María mas conocido como el “Chucho”, que tenía su sastrería en la calle la Zambra, en la parte donde comienza a ensanchar, teniendo un grupo de muchachas ayudantas que acudían para aprender a coser que era lo normal en aquellos años cuando estaban solteras, hasta que se casaban. Entre las chicas, siempre había algún chico que aprendía el oficio todos ellos con muy poca edad. La foto que mostramos es de primeros de los 50 en la sastrería mencionada y con el grupo que acudían a diario, donde podemos reconocer a: los niños, en el centro Juanito que luego se fue a Madrid, Pedro que también se fue a la capital, aunque en la actualidad está en nuestro pueblo y Pedrito, hijo del maestro, y entre las chicas estaban, Mª Dolores, Catalina (ramales), María (serbula), Matilde (hija de Pepe el de la harina), Dulce, Isabel (esposa de Isidro), Lola (“narria), o Pepa entre otras.

Los algabeños y chocolate en los 50

Una de las antiguas profesiones que varias familias de Mancha Real se dedicaron siempre fue la de los “blanqueadores”, un trabajo que ha ido evolucionando y que en la actualidad son muchos los que se dedican a ella, unos siguiendo con el oficio de sus padres y abuelos y otros montando sus propias empresas con métodos mas modernos que aquellos que veíamos en los años 60 pintando una fachada con cal y con aquellas largas varas que tenían para pintar las partes mas altas. Vemos en la fotografía que mostramos a integrantes de dos familias que eran conocidas por este oficio, en ella aparecen Francisco, su hijo Alfonso y Pedro conocidos como los “algabeños”, en el centro está Alfonso “chocolate” y el niño que aparece en primer término es Esteban “porricas” a mediados de los 50.

Ramón y Manolo Olmo en su taller en los 80

Los talleres mecánicos fueron otro de los negocios que siempre fueron numerosos en Mancha Real, en los años 40, 50 y 60 eran muchos los mecánicos que tenían su pequeño negocio en su casa arreglando bicicletas y motos que eran los vehículos mas usados. En los años 60 se comenzaron a hacer populares los coches pequeños y con ello la proliferación de talleres que siempre estaban para arreglar las bujías, el carburador o cualquier avería que se hacía de forma artesanal. Con la llegada de la electrónica, los pequeños talleres fueron desapareciendo y quedaron los que hicieron fuertes inversiones en maquinaria y grandes locales, reduciendo su número a media docena en la actualidad. Vemos en la foto uno de aquellos talleres muy conocido por todos, el de Ramón Olmo, un mecánico que durante su vida laboral era de los mejores profesionales en cualquier vehículo de los que regentaban su taller. La foto es de los años 80 y vemos a su hermano Manolo que estuvo muchos años con él y a dos clientes que les arreglaban la cuba de un tractor.

La familia Orihuela en el 1954

La imagen que mostramos corresponde a la familia Orihuela tomada en el año 1954 en la calle La Cruz donde vivían, en la parte  donde comienza a ensanchar. En aquellos tiempos esta familia se dedicaba a coser las “capachetas” que se usaban en los molinos de aceite, y para esto consumían una gran cantidad de cuerda que ellos mismo fabricaban con una pequeña máquina que vemos usando al padre, y que consistía en introducir por dos pequeños agujeros la cuerda recta, que salía por un tercero ya entrelazada, que hacía que le diese más resistencia al coser capachetas, sacos o cualquier otro producto. Esta fabricación era muy rudimentaria, ya que todos hacían un grupo, que se repartía a lo largo de la calle, y cada uno tenía su trabajo, como tensar, cortar o recoger toda la cuerda que iba saliendo de aquella pequeña máquina que usaban manualmente por medio de una manivela. En la foto aparecen el padre de la familia, su hermano Francisco al que siempre le encantaron los animales, alguna de sus hijas, Miguel Sánchez, el hermano de este, Sebastián, y abajo había varios niños entre los que estaban Gabriel o Isabelita Torres.

 

 

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